La cabeza de María Sara descansa en el hombro de Raimundo, con la mano izquierda él le acaricia el pelo y el rostro. Tardaron en dormirse. Bajo el alpende del mirador respiraba una sombra.
José Saramago
Historia del cerco de Lisboa
martes, 3 de abril de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Del mismo autor:
" La prudencia intentaba retenerlo, sujetándolo por la manga, pero, como todo el mundo sabe, o debería saber, la prudencia sólo es buena cuando se trata de conservar aquello que ya no interesa"
" Es sabido como nuestros pensamientos, tanto los de inquietud como los de satisfacción, y otros que no son ni de esto ni de aquello, acaban, más tarde o más pronto, por cansarse y aburrirse de si mismos, es sólo cuestión de dar tiempo al tiempo..." @
Publicar un comentario